Esta
entrada no es como las que suelo escribir después de una prueba de gran calibre
a nivel deportivo como es un Ironman, no me sale. Lo vivido en el kilómetro 0
ha sido muy fuerte a nivel emocional. Si Embrun fue el Ironman que resumiría
como el DESAFIO, el Kilómetro 0 lo definiría como EMOCIÓN.
Solo
desde el punto de vista deportivo describir que ha sido un IM diferente, ¿Cuál no
lo es?. Pero este sí lo era por diferentes motivos: su cercanía a Embrun, por
su perfil y dureza y por estar al final de temporada, un poquito de cada cosa
le hacía “especial” deportivamente hablando. Aun así nos embarcamos en el
proyecto, porque si, este proyecto kilómetro 0 fue creciendo poco a poco a
medida que también veía cómo iba creciendo la propia prueba deportiva gracias a
la ilusión y tesón de Felipe: grande!, sí señor. Seco en palabras pero siempre
estando cuando hay que estar. Un beso fuerte y enhorabuena por haber conseguido
(junto a Annapurna y los que han creído en este proyecto) una prueba de gran
altura que llegue al corazón del deportista y no a su bolsillo. Difícil de conseguir
en este boom “ironmanesco” y “triatletico” que estamos viviendo.
En
cuanto a la prueba, la natación se hizo larga (solo hay que ver los tiempos).
El segmento ciclista fue increíble para los que pedaleamos por esos puertos,
poder disfrutar de ellos sin coches es una gozada. Y en cuanto a la maratón,
esta vez más cerquita del 3:30 que no termina de caer (me cachis!!!), al final
3:33h. Con un tiempo total de 11:36 y 5º fémina.
Pero
sin duda lo que me lleva a escribir sobre este IM es la Emoción. EMOCIÓN por
correr en casa animada por todos vosotros, por correr en un barrio que me vio
crecer, que me llena la cabeza y el corazón de muy buenos momentos, que me acerca
a una de las personas que más he querido y podré querer, porque es a ella a la
que muchas entradas a meta y logros que he ido conseguido a lo largo de la vida
han ido dedicados y por todo eso me emocioné al ver esa meta maravillosa
plagadita de gente. Sin duda Madrid tiene algo “especial”.
Lo
vivido el domingo no puede expresarse en una entrada, yo al menos no puedo por
eso solo quiero dedicaros la entrada a vosotros y a él, que es mi leal
compañero: Dudu, estés donde estés.