28 dic. 2016

2016: EL AÑO DE LA DESCONEXIÓN

El año 2016 ha sido muy extraño. Quizá estaba cansada de la temporada anterior y mi cuerpo y mente me pedían un “año sabático”.

Lo dediqué a hacer pruebas en donde mi exigencia fuera poca. Seguí entrenando porque eso es algo prácticamente imposible de parar pero sin grandes objetivos del año.

Aproveché el año para competir en Élite en el Campeonato de España de Duatlón, fue una espinita que tenía del 2015 y está vez me apetecía mucho enfrentarte de nuevo a una prueba que dentro del nivel que tengo es un privilegio el poder estar allí. 

También participé en la contrarreloj por equipos, disfrutando con con mi nuevo club, que siempre es un aliciente.



Después del Duatlón hice alguna cosilla como la Media Maratón de Alcalá, un clásico de los últimos años en mi calendario sin más pretensión que ir sumando kilómetros y tener pequeñas excusas para no colgar las zapatillas.

De triatlones poco puedo hablar, corrí mi Pálmaces del alma con el corazón más que con el cuerpo porque en ese periodo entrené más bien poco y si ninguna planificación.



Ahí cerré la temporada de triatlones y me centré en preparar el Maratón de Valencia.

Entre medias corrí el Desfiladero de la Hermida, carrera a la que la tengo un especial cariño y en la que me dejé el pellejo para una quinta posición. 

O una carrera benéfica la cual corrí por Hamburguesa Nostra en donde tras 2 horas 47 minutos me hice con la victoria de la prueba.


Todas estas pruebas me hicieron que llegara confiada al Maratón en donde el objetivo era correr en 3 horas 15 minutos. La preparación duró desde el mes de agosto hasta noviembre y aunque fui con ganas físicas y mentales tuve que abandonar en el kilómetro 28. El ser mujer a veces te juega malas pasadas y jamás pude pensar que el ciclo menstrual podía jugarte tan mala pasada. Así que con la rabia de la retirada y el entrenamiento en las piernas decidimos ir a Málaga para quitar la espinita, espinita que se ha quedado porque suspendieron el maratón.

Ahora en la lejanía me da hasta risa pero en esos momentos hubiera estrangulado a la borrasca.

También ha habido buenos momentos en este final de año, como la Maratón por parejas que hicimos en Alcalá que nos colocó en un preciado 3º puesto.


2016 ha sido un año extraño, de descanso, desconexión y de ver competir a mi “medio limón” desde la barrera. Sin ninguna pretensión y disfrutando eso sí de la suerte de poder entrenar y de seguir afrontando nuevos objetivos.


El blog lo he tenido más que abandonado, ha sido momento de parón y vuelta a empezar, pero 2017 promete y espero poder llenar muchas entradas. A comernos el 2017 de principio a fin!!!!


6 mar. 2016

COMIENZA UNA NUEVA TEMPORADA CON NUEVO CLUB

Arrancamos temporada con muchos proyectos y con nuevo club: Real Club Canoe en Almansa. La verdad es que no tenía en mi calendario esta prueba ni tampoco el buscar clasificarme para el Campeonato de España de Duatlón-Elite pero hace tres días se presentó la oportunidad y la verdad es que ya era hora de ponerse un dorsal.

No llego en mi mejor momento de forma pero tampoco me importaba solo quería debutar con mi club y pasar un buen día: objetivo cumplido. Desde el punto de visto técnico la prueba fue dura por la meteorología( frío y viento).

En la primera carrera fui conservadora, no sabía cómo iba a responder mi cuerpo tras empezar con una crisis de alergia en esa semana así que decidí que el cuerpo mandara (ya habría tiempo de sufrir más adelante).


El ciclismo lo hice en conjunto con una grande del triatlón, Montse Cinca, llegando juntas a la T2. 


Sin duda ella estaba más fuerte que yo y tras apretar los dientes entré en novena posición a cuatro segundos de la octava plaza. El objetivo estaba cumplido, plaza para el Campeonato y disfrutando de una nueva prueba con gente estupenda.




Enhorabuena a mi compañera de club, Naira Rosado y a mis compañeros Jesús y Luis y por supuesto al conductor y acompañante (Felipe & Cova).



Ahora a por la Media Maratón de Alcalá para ir sumando kilómetros.

29 sept. 2015

EMOCIÓN,EMOCIÓN,EMOCIÓN: IM KILÓMETRO 0

Esta entrada no es como las que suelo escribir después de una prueba de gran calibre a nivel deportivo como es un Ironman, no me sale. Lo vivido en el kilómetro 0 ha sido muy fuerte a nivel emocional. Si Embrun fue el Ironman que resumiría como el DESAFIO, el Kilómetro 0 lo definiría como EMOCIÓN.



Solo desde el punto de vista deportivo describir que ha sido un IM diferente, ¿Cuál no lo es?. Pero este sí lo era por diferentes motivos: su cercanía a Embrun, por su perfil y dureza y por estar al final de temporada, un poquito de cada cosa le hacía “especial” deportivamente hablando. Aun así nos embarcamos en el proyecto, porque si, este proyecto kilómetro 0 fue creciendo poco a poco a medida que también veía cómo iba creciendo la propia prueba deportiva gracias a la ilusión y tesón de Felipe: grande!, sí señor. Seco en palabras pero siempre estando cuando hay que estar. Un beso fuerte y enhorabuena por haber conseguido (junto a Annapurna y los que han creído en este proyecto) una prueba de gran altura que llegue al corazón del deportista y no a su bolsillo. Difícil de conseguir en este boom “ironmanesco” y “triatletico” que estamos viviendo.

En cuanto a la prueba, la natación se hizo larga (solo hay que ver los tiempos). El segmento ciclista fue increíble para los que pedaleamos por esos puertos, poder disfrutar de ellos sin coches es una gozada. Y en cuanto a la maratón, esta vez más cerquita del 3:30 que no termina de caer (me cachis!!!), al final 3:33h. Con un tiempo total de 11:36 y 5º fémina.

Pero sin duda lo que me lleva a escribir sobre este IM es la Emoción. EMOCIÓN por correr en casa animada por todos vosotros, por correr en un barrio que me vio crecer, que me llena la cabeza y el corazón de muy buenos momentos, que me acerca a una de las personas que más he querido y podré querer, porque es a ella a la que muchas entradas a meta y logros que he ido conseguido a lo largo de la vida han ido dedicados y por todo eso me emocioné al ver esa meta maravillosa plagadita de gente. Sin duda Madrid tiene algo “especial”.

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Lo vivido el domingo no puede expresarse en una entrada, yo al menos no puedo por eso solo quiero dedicaros la entrada a vosotros y a él, que es mi leal compañero: Dudu, estés donde estés.

A todos los que faltáis pero que estuvisteis de mil formas, solo daros las gracias por haberme hecho tan felizJ.

18 ago. 2015

EMBRUNMAN: ¡HAY QUE VIVIRLO!


Si, sin duda la prueba del año. Si, sin duda el Ironman con MAYUSCULAS. Siiiiiiii, soy Finisher del EMBRUNMAN.



La verdad es que parece mentira que haya conseguido cruzar la línea de meta. Mirando hacia atrás veo que se me paso volando, y eso que casi se me fue a las 14 horas pero estoy feliz y solo volver a recordar lo vivido me llena de satisfacción.

El tiempo aquí es lo de menos: eso es lo que me decían los que ya habían probado este IM de veteranos, y desde luego que sí, más cuando se mezclaron dos aportaciones extras para la propia dureza del IM: lluvia y frio.

La llegada hasta el día X ha pasado volando, ahora en la memoria solo quedan las cosas positivas y cuesta recordar los madrugones, los encajes de bolillo para sacar entrenamientos, los hoy “No puedo que tengo que entrenar” y la falta de horas por todos los lados. Ahora en la memoria solo quedan las salidas en bici, esas tiradas por la casa de campo a deshoras y muchas cosas más que hacen que dentro de la locura de día se pueda sacar horas para entrenar Embrunman.

La compañía en este IM ha sido excelente, pero claro que he echado de menos a fieles seguidores que nos acompañaron en nuestras primeras andanzas y que ahora desde la lejanía nos apoyaron y motivaron. En este IM todos éramos corredores y ninguno pomponeros pero que bien nos lo hemos pasado: Aznar´s brothers, David & me. No hemos dejado de reír en ningún momento y la verdad es que han sido 5 días maravillosos: gracias chicos por todo!

 
 
 
El día de la prueba da para mucho que contar y es difícil resumir tanta emoción, endorfinas y experiencias. El madrugón aquí es de aúpa. Nos alojamos en un sitio precioso, una fortaleza, patrimonio de la Unesco que sin duda te aísla de los nervios pre-IM. Llegamos a Embrun a las 5:00 am, madre mía que horror ese madrugón. Las cosas que tienes que dejar en la T1/T2 es como si te fueras de expedición al Everest. Sabíamos que nos llovería pero ni por asomo podíamos imaginar el frio que íbamos a pasar, desde luego de haberlo sabido habríamos salido de invierno: wind, botines y de largo. Pero claro quién va a pensar que la temperatura media sería de 12ºC!!!!

La natación es una pasada. Salir de noche en esa piscina gigante donde el amanecer te da los buenos días en Embrun es………INDESCRIPTIBLE! Solo esa experiencia hace que merezca la pena. Tras una natación limpia y muy cómoda en donde fue el único lugar en donde no pase frio salimos a la T1.

En la T1 empieza el montaje de ropa: mallot corto (como eche de menos el largo), manguitos de invierno, chaleco, puf, guantes cortos, guantes largos, calcetines, comida como para 2 días y mucha ilusión.

La bici empieza con una subida de 7 kilómetros pero el paisaje te hace olvidarte de todo, vas subiendo a medida que dejas el lago lejos, muy lejos y tu cada vez más alto. El frio es interesante pero la adrenalina es mayor. Después todo son subidas y bajadas, nada de llano y paisajes alpinos de postal.

Empezó a llover a las 10 am, al principio dando tregua y dejando disfrutar a tope de la subida del Izoar. La animación aquí es brutal y en cada puerto o pueblo el público se vuelva en vitorear tu nombre: que pena no saber francés pero solo con el griterío las energías te impulsaban a seguir.

Al subir al Izoar paré. Me comí un bocata y un batido de HC además de ponerme chubasquero y dos pares de guantes y periódicos para la bajada. El frio era salvaje y empecé a tiritar sin control durante 40 kilómetros, ese frio ya no se fue de mi cuerpo hasta que cene una sopa y me tome una ducha bien calentita por la noche.

A los kilómetros desde el Izoar  hasta Embrun, 88 kilómetros, les acompañan 3 puertos de 3-4 kilómetros excepto el último  que es de 7 kilómetros, justo antes de bajarte de la bici.

Cuando llegamos a Embrun dejó de llover y fue la temperatura perfecta para correr. A pesar de la lluvia que cayó, el público está ahí, animándote y gritando tu nombre. Es increíble el recorrido del maratón.  Se pasa por el pueblo, al lado del lago donde se nada y por un rio.

La llegada a meta es indescriptible, después de todo lo pasado, disfrute a tope. La primera vuelta me vi fuerte y a la vez que disfruté muchísimo del ambiente también lo hice de sensaciones a pie. Además me crucé con Pablo y al poco con David: que alegría verle y saber que estaba ahí. La segunda vuelta ya el ritmo se puso de IM, fui unos cuantos kilómetros con un español que lo hacía por segunda vez pero al final me marche en el kilometro36 o 37. No me di cuenta del tiempo que llevaba, estaba disfrutando tanto que se me escapó el sub 4 horas. Pero la verdad no importa, es el segundo IM que disfruto tantísimo con el público (el primero fue Roth).
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Al cruzar la meta, esos 200 metros de antes, madre mía ¡!!!! Quieres que se pare el mundo. Ahí estaba el trio: Aznar´s brothers y David.

Vaya que rápido pasó todo.

En cuanto a la organización, muy buena. Se nota que llevan más de 30 ediciones. Pero si me gustaría aclarar algunas dudas que tuvimos nosotros: el vaso en carrera no hay que llevarlo, te dan de todo sin tener que llevarlo. Los avituallamientos en bici están cada 15 kilómetros ya pie cada 2-2.5 y están bien organizados. En la bici es cierto que algunos te los pasas si no vas atento. Señalizaciones, voluntarios y kilometraje marcado en carrera muy bueno.

Sin duda un IM para hacer doble muesca y pensar en repetir.

Ahora relaxing time pero creo que si todo va bien y el cuerpo quiere será por breve tiempo.

EMBRUNMAN has hecho volver a recordar sensaciones ya olvidadas. Con este van 5 y seguro que iremos a por el 6 IM!!!!!

 



29 jul. 2015

TRIATLON DE PALMACES, UN AÑO MÁS


Un año más ahí estábamos tomando la salida de uno de mis triatlones favoritos, quizá no era la mejor prueba a dos semanas de Embrun pero el ambiente que en Palmaces se respira sin duda lo compensa.

Las semanas anteriores fueron las últimas de carga y a pesar de salir muy buenos entrenamientos la competición reflejo sin duda otra cosa.

Hice un agua buena pero mejorable, esa misma semana hice un test de 800 y David y yo hicimos el mismo tiempo lo que refleja que tengo que ser más competitiva en este segmento o que el compite genial o ambas: who knows.

En el segmento de bici me deje llevar por sensaciones y pase bastante de los watios. Hice una buena bici y acabe contenta con el tiempo, sobretodo pesando en que me bajaría muy fuerte a correr.

 
A pesar de llevar unos años en esto no consigo entender el cuerpo. Me baje de la bici y en los primeros 500 metros ya sabía que no iba. Normalmente me bajo a correr muy cómoda y en seguida cojo ritmo pero aquí no. Pasaban los kilómetros y las rivales ya no importaban: malo; pasa el tiempo y tampoco: todavía más malo; hasta que Dani Soriano me ayudo a remontar la carrera, a bajar el ritmo (que yo no hubiera conseguido porque soy una cabezota y no escuché al cuerpo) y me dio la vida, para poder hacer una muy buena carrera en la segunda vuelta. Aunque era ya tarde para todo.
 
Aun así lectura positiva (como dice el coach): me sentí muy bien al cruzar la meta, lástima de esos 12 kilómetros, aunque creo que en la siguiente prueba no diré eso…. O si, quien sabe  J.

Ahora a disfrutar de estas – dos semanas Pre Embrun, de los preparativos, viaje y compañía y allí a hacer una cicloturista y correr un maratón.

Ya tengo excusa para volver a Pálmaces y mejorar mi tiempo, que desde luego no fue el de este año. Así que ya tengo una prueba para el calendario del año que viene: mola!!!!

Go toEmbrun, la siguiente crónica es de las que se sufre!

 



15 jun. 2015

FUERA ESPINITA DE ECOTRIMAD

Este fin de semana volvíamos a participar en Ecotrimad con mucha ilusión por afrontar de nuevo este duro Half y con ganas de borrar las experiencias del año pasado.

Sin duda ha sido un buen triatlón en nuestro camino hacia Embrun y la lectura que se saca es positiva. El día reunió las condiciones perfectas para competir.

El segmento del agua fue fácil y cómodo. Todavía no se tiempos pero este año al menos estoy consiguiendo disfrutar del segmento que más me cuesta y sacar buenas sensaciones. Tampoco sabía en qué posición salía del agua pero esta prueba la quería hacer de test contra mi misma y olvidarme un poco de posiciones y tiempos, el objetivo era ir a tope de principio a fin y ver como acababa el cuerpo.

El segmento ciclista se me hizo muy pesado en la primera vuelta. Desde luego la salida del agua y los primeros kilómetros no ayudan mucho a coger ritmos pero además la cabeza empezó a fallar. No estaba disfrutando y me costó mucho centrarme en la prueba.

La carrera a pie me la tomé con calma, quería ir cogiendo ritmo y a pesar que iba tercera y a menos de dos minutos tenía a la segunda, no quería obcecarme en las posiciones y si en centrarme en mis propias sensaciones. En los primeros kilómetros conseguí hacerme con el segundo puesto y aun así no conseguía coger las sensaciones que te hacen aguantar lo que sea. No fue hasta el kilómetro 11 cuando realmente, y ya por fin, se pusieron de acuerdo cabeza y cuerpo y empecé a disfrutar a tope de la prueba. Llevaba muy buenas sensaciones corriendo y aunque el circuito era duro cada vez iba a más, bueno al menos salió todos los entrenamientos hechos hasta ahora.

El pódium fue muy bonito por compartirlo con una campeona como Natalia Raña y una amiga como Eva Valero.



Gracias a todos los que me animasteis fuera y dentro de la carrera y por supuesto a los que me animáis a seguir persiguiendo mi sueños. Seguimos camino a Embrun con mucho respecto a esta gran prueba e intentando hacer los “deberes” de la mejor forma que se puede con la locura del día a día.
Nos vemos en Pálmaces J y de ahí rumbo a ese perfil temible de bici y maratón. 

1 jun. 2015

REPETIMOS VICTORIA EN LA II EDICION BEDELALSA

Un año más vinimos con ilusión y ganas de afrontar un entrenamiento más de cara a Enbrunman.

Esta marcha cicloturista está muy bien organizada, lejos de las masificaciones de otras creo que el número de participantes es lo suficiente como para poder disfrutar de un duro recorrido sin grandes peligros de caídas. Los primeros 40 kilómetros son neutralizados y controlados por ciclistas lo que te permite calentar e irte situando en la carrera. Una vez que se “abre el grifo” las fuerzas son las que te regulan.

Este año he llevado a un gregario de lujo, David, el cual ha hecho posible que mejoráramos la marca del año pasado y nos exigiéramos quizá más de lo que pensábamos. Los deberes van haciéndose y poco a poco vamos haciendo camino hasta la primera gran prueba del año: Enbrunman.


Todavía queda mucho por recorrer pero sin duda gracias a pruebas así vamos poco a poco subiendo el estado de forma. Ayer fue un buen día para poner a prueba esas fuerzas en la bici y lo mejor fue el poder terminar muy bien física y psicológicamente, a pesar de que el calor hizo un poco de mella.



Desde aquí dar de nuevo las gracias a la organización por haber mejorado respecto al año pasado y habernos hecho posible el disfrutar de un día de puro ciclismo. Seguro que nos vemos el próximo año.